
TEXTOS SOBRE LA EXPLOTACIÓN DE LOS OBREROS
"Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió, pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la escuela que estar en la mina."
Declaraciones de la niña Sarah Gooder, de ocho años de edad. Testimonio recogido por la Comisión Ashley para el estudio de la situación en las minas, 1842.
“Las influencias desfavorables, en los obreros, del trabajo de la fábrica son: 1. La desagradable necesidad de constreñir sus esfuerzos intelectuales y físicos a un paso igual al del movimiento de la máquina (...) 2. La persistencia en una posición recta, por espacios de tiempo demasiado largos (...) 3. La privación del sueño por la larga jornada de trabajo (...) Los locales de trabajo, frecuentemente, son bajos, deprimentes, polvorientos y húmedos, el aire impuro, la atmósfera recalentada, y continua transpiración (...) El muchacho de la fábrica no tiene un momento libre fuera del destinado a almorzar, y sólo entonce sale al aire libre (...)”
F. Engels. La situación de la clase obrera. (Informe del Dr. D. Barry). 1845.
"El
descenso a la mina es una operación estremecedora: hay que pasar una
pierna por un nudo situado en el extremo de la cuerda que sirve para
extraer el carbón y sostenerse fuertemente a ella […], entonces quedas
suspendido sobre un gran abismo completamente oscuro. Llegamos a la
tierra a 378 pies de profundidad […]. Cubiertos con una capa de lana y
con una vela en la mano avanzamos por una galería, caminando por encima
de la roca y con un negro muro brillante a ambos lados […]. Por las
galerías más estrechas y bajas, circulan […] vagonetas empujadas por
niños […]. Las minas cuentan con un gran ingenio para hacer circular el
aire por todas las galerías, pero cualquier error puede provocar grandes
accidentes por la inflamación del hidrogeno […].
L. Simón: Viaje a Inglaterra durante 1810 y 1811

Daens (1992)
Germinal
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